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Qué se considera realmente negligencia odontológica

La importancia central del consentimiento informado en odontología

Qué pruebas necesitas reunir para poder reclamar

Cómo denunciar correctamente a un dentista

Qué plazo existe para reclamar una negligencia dental

Cómo se calcula finalmente la indemnización

Errores frecuentes al reclamar una negligencia dental

Qué se considera realmente negligencia odontológica

Existe negligencia odontológica cuando el dentista o la clínica dental se apartan de los estándares de actuación exigibles, lo que técnicamente se conoce como la lex artis, y esa actuación incorrecta provoca finalmente un daño al paciente que, en circunstancias normales, podría haberse evitado. 

Conviene aclarar desde el principio que no todo resultado insatisfactorio constituye automáticamente una negligencia: los tratamientos dentales, como cualquier otro acto médico, conllevan riesgos inherentes que el propio paciente asume siempre que haya sido correctamente informado de ellos antes de someterse al tratamiento.

La responsabilidad puede llegar a surgir en distintas fases del proceso asistencial completo. Puede aparecer ya en el diagnóstico inicial, si no se detecta correctamente una patología existente o no se realizan las pruebas diagnósticas necesarias antes de intervenir. Puede producirse durante la propia intervención, si se comete un error técnico evidente, se dañan estructuras adyacentes que no deberían verse afectadas, o se utilizan materiales claramente inadecuados para el caso concreto; y puede manifestarse igualmente después de finalizado el tratamiento, si no se realiza un seguimiento adecuado de la evolución del paciente o simplemente no se atienden a tiempo complicaciones que resultaban evidentes.

Entre los supuestos que con más frecuencia vemos en nuestro despacho se encuentran los implantes dentales mal posicionados o directamente rechazados por el organismo debido a una falta de valoración previa adecuada, las endodoncias incompletas que terminan provocando infecciones posteriores más graves que el problema original, las extracciones que dañan el nervio dentario provocando una pérdida de sensibilidad que en ocasiones resulta permanente.

Además, se encuentran los tratamientos de ortodoncia que generan movimientos dentales incorrectos o una reabsorción radicular que no fue advertida previamente al paciente, las prótesis mal ajustadas que provocan problemas de mordida o un dolor persistente en el tiempo, y los diagnósticos tardíos de determinadas patologías que terminan empeorando precisamente por la demora injustificada en iniciar el tratamiento adecuado.

La importancia central del consentimiento informado en odontología

Como ocurre en cualquier acto médico, el paciente debe recibir siempre una información clara, comprensible y suficiente sobre el tratamiento que se le propone, sobre las alternativas disponibles, sobre los riesgos previsibles asociados, y sobre las consecuencias reales de no someterse a ese tratamiento. En odontología, esta exigencia legal cobra una relevancia especialmente intensa en aquellos tratamientos más complejos, como pueden ser los implantes dentales, la cirugía oral propiamente dicha, o los tratamientos de ortodoncia de larga duración que se extienden durante varios años.

Un consentimiento informado que resulte genérico, firmado el mismo día del tratamiento sin una explicación real y detallada de los riesgos específicos del caso concreto, puede llegar a considerarse insuficiente desde el punto de vista jurídico. Si el daño finalmente sufrido corresponde precisamente a un riesgo que debió explicarse con claridad y no se hizo así, puede existir responsabilidad de la clínica aunque la técnica empleada durante el tratamiento haya sido, en sí misma, correcta desde un punto de vista estrictamente técnico.

Qué pruebas necesitas reunir para poder reclamar

La viabilidad real de cualquier reclamación por negligencia odontológica depende, en una parte muy importante, de la calidad de la prueba que finalmente se consiga reunir. Entre los documentos y pruebas más relevantes se encuentra, en primer lugar, la historia clínica completa del paciente, que debe incluir radiografías, pruebas diagnósticas realizadas y notas de evolución del tratamiento a lo largo del tiempo. 

También resulta fundamental el presupuesto entregado y toda la documentación contractual relativa al tratamiento, el propio consentimiento informado firmado por el paciente si este llegó a existir, fotografías que reflejen el estado del paciente antes y después del tratamiento realizado, informes de otros dentistas que hayan revisado o corregido posteriormente el tratamiento original, y, de forma prácticamente imprescindible en la mayoría de los casos, un informe pericial odontológico independiente.

El informe pericial es, en la inmensa mayoría de los casos que gestionamos, la pieza verdaderamente central de toda la reclamación. Un especialista en odontología legal debe analizar con detenimiento si la actuación realizada se ajustó a la lex artis exigible, si existía una alternativa de tratamiento más adecuada para el caso concreto, y si el daño finalmente sufrido guarda una relación causal directa con la actuación del profesional que realizó el tratamiento.

Cómo denunciar correctamente a un dentista

El primer paso siempre consiste en solicitar por escrito la historia clínica completa a la clínica dental correspondiente, ya que el paciente tiene un derecho legal reconocido a obtener copia íntegra de toda la documentación relativa a su propio tratamiento. Si la clínica se niega a entregarla, o lo hace de forma claramente incompleta, esa conducta concreta también puede resultar relevante posteriormente para la reclamación que finalmente se plantee.

A partir de esa documentación reunida, conviene obtener una segunda opinión odontológica independiente que valore con detalle el estado actual del paciente y la necesidad real de someterse a tratamientos correctores adicionales, y encargar un informe pericial que determine con precisión si existió o no mala praxis por parte del profesional o de la clínica. 

Con esa base documental y pericial ya preparada, puede iniciarse una reclamación extrajudicial dirigida a la clínica y a su compañía aseguradora, y si finalmente no se alcanza ningún acuerdo satisfactorio, presentar una demanda ante los tribunales civiles competentes.

Qué plazo existe para reclamar una negligencia dental

El plazo aplicable depende directamente de la vía de responsabilidad que resulte procedente en cada caso concreto. 

En las clínicas privadas, cuando existe una relación contractual clara entre el paciente y la clínica, puede plantearse una acción de responsabilidad contractual, que cuenta con un plazo general de cinco años para las acciones personales que no tienen previsto un plazo especial distinto. También puede existir, de forma alternativa, responsabilidad extracontractual, con un plazo general bastante más breve de un año desde el momento en que el paciente tiene un conocimiento real del daño sufrido y puede ejercitar la acción correspondiente.

El momento exacto en que empieza a computar ese plazo puede resultar especialmente delicado en el ámbito de la odontología, ya que muchas complicaciones, como el fracaso tardío de un implante o una reabsorción ósea progresiva, no se manifiestan de forma inmediata tras el tratamiento, sino que aparecen meses o incluso años después de la intervención inicial. 

Por este motivo, siempre recomendamos analizar cada caso concreto con detalle antes de dar por perdido, sin más, el plazo disponible para reclamar.

Cómo se calcula finalmente la indemnización

La indemnización por negligencia odontológica no se limita, ni mucho menos, al simple coste del tratamiento original contratado. Este es, precisamente, uno de los errores más frecuentes que observamos entre los pacientes que acuden a nuestra consulta. El coste de la cirugía o del tratamiento inicial puede formar parte de la reclamación total, mientras que en absoluto agota por sí solo el daño realmente indemnizable que ha sufrido el paciente.

En una reclamación de este tipo puede incluirse el coste real de los tratamientos correctores que resulten necesarios, como nuevos implantes, retratamientos endodónticos, o rehabilitaciones protésicas completas, además del daño físico propiamente dicho, el perjuicio estético sufrido, el daño moral asociado a todo el proceso, y, en su caso, los días de baja laboral o la pérdida de ingresos derivada directamente del tratamiento fallido. 

Por ejemplo, un paciente al que se le colocan varios implantes que terminan fracasando por una planificación previa claramente deficiente, y que requiere posteriormente una reconstrucción ósea antes de poder someterse a una nueva colocación, puede ver reconocida finalmente una indemnización que cubra tanto el coste económico completo de corregir el problema como el daño moral y las molestias sufridas durante todo el proceso. 

La cuantía final siempre depende de un informe pericial detallado y de toda la documentación económica que se logre aportar al procedimiento.

Errores frecuentes al reclamar una negligencia dental

Entre los errores que con más frecuencia observamos en nuestra práctica diaria se encuentra no solicitar la historia clínica completa antes de iniciar cualquier gestión posterior, aceptar directamente la propuesta económica de la clínica sin haber obtenido antes una segunda opinión verdaderamente independiente.

Asimismo, no conservar fotografías ni otras pruebas que reflejan la evolución real del tratamiento a lo largo del tiempo, esperar demasiado tiempo antes de buscar asesoramiento legal especializado, y sobre todo, no contar con un informe pericial odontológico sólido antes de iniciar cualquier negociación o de presentar la correspondiente demanda judicial.

Someterse a un tratamiento dental que termina derivando en complicaciones evitables genera, además de un evidente perjuicio físico y económico, una frustración considerable en quien confió su salud bucodental a un profesional determinado. 

Analizar correctamente toda la documentación disponible, obtener una valoración pericial verdaderamente independiente, y actuar siempre dentro de los plazos legales establecidos son pasos absolutamente fundamentales para lograr que una reclamación de este tipo llegue finalmente a buen puerto.

En Distrito Legal Abogados analizamos tu caso concreto de negligencia odontológica y te acompañamos durante todo el proceso de reclamación, desde la solicitud inicial de la historia clínica hasta la resolución final del procedimiento.

Contacta con nuestro equipo de abogados especializados en negligencias sanitarias y reclama la indemnización que finalmente corresponda.

Preguntas frecuentes sobre negligencia odontológica

¿Todo tratamiento dental que termina fallando es una negligencia?

No necesariamente. Es imprescindible acreditar que el daño sufrido deriva realmente de una actuación contraria a la lex artis, de una falta de información suficiente, o de un seguimiento claramente inadecuado, y no simplemente de un resultado que resulta insatisfactorio para el paciente.

¿Qué plazo tengo exactamente para reclamar?

Depende de la vía jurídica aplicable en cada caso concreto: hasta cinco años en responsabilidad contractual, o un año en responsabilidad extracontractual desde que se tiene conocimiento real del daño sufrido. Por eso siempre conviene analizar cada situación de forma individual y cuanto antes.

¿Necesito obligatoriamente un informe pericial para poder reclamar?

En la inmensa mayoría de los casos, sí resulta necesario. El informe pericial odontológico constituye la prueba central para acreditar que existió mala praxis y que hay una relación causal clara con el daño finalmente sufrido por el paciente.

¿Puedo reclamar si ya me he sometido a un tratamiento corrector con otro dentista distinto?

Sí, tanto el coste de ese tratamiento corrector como los informes emitidos por el nuevo profesional pueden formar parte perfectamente de la prueba y de la indemnización que finalmente se reclame.

¿Qué ocurre si la clínica se niega a entregarme mi propia historia clínica?

Tienes derecho legal a solicitar y a obtener copia íntegra de la misma. Si se niegan a entregarla, o lo hacen de forma incompleta, esa conducta puede resultar relevante para la reclamación, por lo que conviene dejar siempre constancia escrita de la solicitud realizada.

¿Puedo reclamar también por el daño estético sufrido, además del económico?

Sí, tanto el perjuicio estético como el daño moral asociado pueden incluirse dentro de la indemnización final, siempre que puedan acreditarse mediante los correspondientes informes médicos o periciales.

¿Qué debo hacer si sospecho que un implante ha fallado por mala praxis?

Lo recomendable es solicitar cuanto antes tu historia clínica completa, acudir a una segunda opinión odontológica verdaderamente independiente, y consultar con un abogado especializado antes de aceptar cualquier propuesta económica que te ofrezca la clínica.

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