indemnización corresponde por despido improcedente
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Enfrentarse a una indemnización por despido improcedente puede resultar abrumador, especialmente cuando desconoces tus derechos. En España, más de 900.000 trabajadores perdieron su empleo durante 2024, y un porcentaje significativo de estos despidos podría calificarse como improcedentes según la legislación vigente. Sin embargo, muchos empleados no reclaman la compensación que legalmente les corresponde por desconocimiento o temor al proceso.

Calcular correctamente tu indemnización, conocer los días por despido improcedente en España y entender los plazos de pago puede marcar una diferencia sustancial en tu situación económica tras la pérdida del empleo. De hecho, con las actualizaciones legales para 2025, es fundamental estar al día sobre cómo se aplica la fórmula de cálculo y qué cambios podrían afectar a tu caso particular. Además, debes tener en cuenta que existen distintos factores que pueden incrementar o modificar la cantidad final que recibirás, desde tu antigüedad en la empresa hasta las particularidades de tu contrato laboral.

En esta guía completa analizaremos paso a paso todo lo que necesitas saber sobre el despido improcedente en 2025: desde identificar si tu caso cumple los requisitos legales hasta calcular exactamente cuánto dinero te corresponde recibir. Te acompañaremos en cada etapa del proceso para que puedas defender tus derechos laborales de manera efectiva.

¿Qué es un despido improcedente y cuándo se aplica?

El despido improcedente representa una situación donde la decisión empresarial de finalizar la relación laboral no se ajusta a los parámetros legales establecidos. Constituye uno de los escenarios más comunes que enfrentan los trabajadores en España y que puede derivar en una indemnización significativa. Comprender qué define legalmente esta figura y en qué circunstancias se aplica resulta fundamental para defender tus derechos laborales.

Definición legal según el Estatuto de los Trabajadores

El despido improcedente está regulado en el Estatuto de los Trabajadores y se define como aquel que no está justificado ante la ley. Según esta normativa, concretamente «el despido se considerará procedente cuando quede acreditado el incumplimiento alegado por el empresario en su escrito de comunicación. Será improcedente en caso contrario». Por tanto, la improcedencia ocurre principalmente cuando:

  • La empresa no demuestra suficientemente la veracidad de los argumentos utilizados para el despido
  • No se respetan las formalidades obligatorias en la notificación del despido
  • El empresario fundamenta los motivos en datos imprecisos o vagos

Es importante destacar que la improcedencia no es un tipo de despido en sí mismo, sino una calificación judicial que puede aplicarse tanto a despidos disciplinarios como a despidos objetivos.

Diferencias con despido nulo y procedente

Para entender completamente el despido improcedente, es necesario diferenciarlo de las otras dos calificaciones posibles:

  1. Despido procedente: Se produce cuando el empleador logra acreditar la causa alegada en la carta de despido, convalidando judicialmente la extinción de la relación laboral sin derecho a indemnización ni salarios de tramitación.
  2. Despido improcedente: Ocurre cuando no se prueban los hechos alegados o no se cumplen los requisitos formales. En este caso, el empresario puede optar entre readmitir al trabajador o abonar una indemnización equivalente a 33 días de salario por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades.
  3. Despido nulo: Se produce en circunstancias especiales como discriminación, violación de derechos fundamentales o durante situaciones protegidas como el embarazo. La consecuencia es la readmisión obligatoria del trabajador sin opción a indemnización por despido.

La principal diferencia radica en sus consecuencias: mientras que el despido nulo obliga a la readmisión inmediata del trabajador, el improcedente permite al empresario elegir entre readmitir o indemnizar, excepto en el caso de representantes sindicales, donde la opción corresponde al trabajador.

Ejemplos comunes de improcedencia

Entre los casos más frecuentes de despido improcedente encontramos:

  • Comunicación verbal en lugar de escrita
  • Ausencia de audiencia previa en despidos disciplinarios (obligatoria desde noviembre de 2024)
  • Carta de despido donde no se indica el motivo del cese o no aparece la fecha efectiva
  • En despidos objetivos, no proporcionar la indemnización correspondiente (20 días por año)
  • Utilizar motivos personales o subjetivos como «mala actitud» sin expediente disciplinario ni advertencia previa
  • Despedir a un empleado justo después de ejercer un derecho laboral (solicitar excedencia, baja por maternidad, etc.)
  • Cuando no se puede acreditar que las faltas de puntualidad o ausencias fueron injustificadas
  • Acusaciones de bajo rendimiento sin pruebas suficientes que lo respalden

Además, si el incumplimiento del trabajador no tiene la suficiente gravedad para justificar un despido disciplinario, puede ser calificado como improcedente según el principio de proporcionalidad.

Cómo saber si tu despido fue improcedente

Identificar si has sido víctima de un despido improcedente puede marcar la diferencia entre aceptar la situación o reclamar la indemnización que legalmente te corresponde. Existen ciertos indicadores clave que debes analizar para determinar si tu despido podría calificarse como improcedente por un juez.

Revisión de la carta de despido

La carta de despido constituye el documento fundamental para evaluar la legalidad de la terminación laboral. Según el artículo 55 del Estatuto de los Trabajadores, «el despido deberá ser notificado por escrito al trabajador, haciendo figurar los hechos que lo motivan y la fecha en que tendrá efectos». Por tanto, debes verificar que tu carta de despido incluya:

  • Explicación clara y detallada de los motivos que fundamentan la decisión
  • Fecha exacta en que se hace efectivo el despido
  • Firma del representante de la empresa
  • Información sobre la indemnización correspondiente (en caso de despido objetivo)

La ausencia de estos elementos puede ser base suficiente para reclamar la improcedencia. De hecho, un despido comunicado verbalmente es directamente improcedente, ya que incumple el requisito formal esencial de notificación escrita.

Errores de forma o falta de causa

Los defectos formales son motivos habituales para que un despido sea declarado improcedente. Algunos de los más comunes incluyen:

  • Carta de despido inadecuada que no especifica con claridad los hechos concretos
  • Falta de notificación en tiempo y forma
  • Omisión de la fecha de efectos del despido
  • No entregar copia de la carta a los representantes de los trabajadores cuando sea obligatorio
  • En despidos objetivos, no poner a disposición del trabajador la indemnización correspondiente (20 días por año)
  • Ausencia del requisito de audiencia previa (obligatorio desde noviembre de 2024)

Además de los defectos formales, la falta de causa probada también conduce a la improcedencia. Como establece la Sentencia del Tribunal Supremo de 20 de abril de 2022, «el despido improcedente se produce cuando no queda acreditado el incumplimiento alegado por el empresario en la carta de despido o cuando, aun existiendo causa, no se cumplen los requisitos formales exigidos por la ley».

Protección especial de ciertos trabajadores

Algunos trabajadores gozan de una protección reforzada frente al despido, lo que hace más probable que este pueda ser declarado improcedente o incluso nulo:

  • Representantes sindicales y delegados de personal: Requieren expediente contradictorio previo al despido.
  • Trabajadores afiliados a sindicatos: Si la empresa conoce su afiliación, debe dar audiencia previa a los delegados sindicales.
  • Mujeres embarazadas o en situación relacionada con la maternidad: Su despido podría ser nulo salvo que se demuestre que no está relacionado con su estado.
  • Trabajadores con reducción de jornada por guarda legal: Gozan de protección especial, aunque según jurisprudencia reciente, no es aplicable cuando se utiliza como «blindaje» contra un posible despido justificado.
  • Personas en situación de baja médica: Aunque no siempre implica nulidad, aumenta el escrutinio sobre la justificación del despido.

Si te encuentras en alguna de estas situaciones y has sido despedido, es fundamental que evalúes cuidadosamente las circunstancias con asesoramiento legal, ya que dispones de un plazo de solo 20 días hábiles para impugnar el despido ante los tribunales.

Pasos para reclamar tu indemnización

Si has determinado que tu despido fue improcedente, el siguiente paso es iniciar el proceso de reclamación para obtener la indemnización que legalmente te corresponde. Este procedimiento tiene fases claramente establecidas que debes seguir cuidadosamente.

Acto de conciliación (SMAC)

El primer paso obligatorio antes de acudir a los tribunales es presentar una papeleta de conciliación ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC). Este organismo público, gestionado por cada comunidad autónoma, busca que trabajador y empresa lleguen a un acuerdo sin necesidad de juicio.

Para iniciar este trámite debes:

  • Completar el formulario oficial incluyendo tus datos personales, información de la empresa, fecha del despido y tu pretensión (que se declare improcedente).
  • Presentar la papeleta electrónicamente o presencialmente en la oficina correspondiente.
  • Esperar a la citación para el acto de conciliación, que suele celebrarse en un plazo aproximado de 15 días hábiles.

Durante el acto de conciliación pueden darse tres resultados:

  1. Con avenencia: si llegáis a un acuerdo, este tendrá valor ejecutivo.
  2. Sin avenencia: cuando no hay acuerdo y debes continuar por vía judicial.
  3. Intentado sin efecto: si la empresa no comparece, quedando libre el camino para la demanda.

Presentación de demanda laboral

Si no se alcanza un acuerdo en la conciliación, el siguiente paso es presentar una demanda por despido improcedente ante el Juzgado de lo Social competente. Es recomendable contar con asesoramiento legal especializado, ya que cualquier omisión en la demanda podría perjudicarte posteriormente.

La demanda debe incluir:

  • Datos completos del trabajador y la empresa
  • Relación detallada de hechos
  • Fundamentos jurídicos de la improcedencia
  • Petición concreta (declaración de improcedencia y consiguiente indemnización)

En cualquier momento antes del juicio es posible alcanzar un acuerdo con la empresa, que se formalizaría ante el letrado de la administración de justicia.

Plazos legales para actuar

El plazo para impugnar un despido es de 20 días hábiles contados desde el día siguiente a la fecha efectiva del despido. Este plazo es de caducidad, lo que significa que si no actúas dentro de este tiempo, perderás definitivamente el derecho a reclamar.

Es importante saber que la presentación de la papeleta de conciliación suspende el cómputo del plazo, que se reanuda al día siguiente de celebrarse el acto o transcurridos 15 días hábiles desde su presentación sin que se haya celebrado. No se cuentan sábados, domingos ni festivos en este cálculo.

Si sospechas que has sido despedido pero la empresa no te ha entregado comunicación escrita, es recomendable enviar un burofax para documentar el despido verbal y que empiece a contar el plazo legal.

Actuar con rapidez es fundamental: si dejas pasar estos 20 días hábiles, la empresa no tendrá ninguna obligación de pagar la indemnización por despido improcedente ni de readmitirte.

¿Cuánto dinero te corresponde por despido improcedente?

La cuantía de la indemnización por despido improcedente representa uno de los aspectos más relevantes para el trabajador afectado. Este importe económico está claramente definido por la legislación laboral española, aunque con particularidades importantes según la antigüedad y fecha de contratación.

Indemnización por 33 días por año trabajado

Cuando un despido es declarado improcedente, la legislación laboral actual establece como norma general una indemnización equivalente a 33 días de salario por año de servicio. Esta fórmula se aplica prorrateando por meses los períodos inferiores a un año para calcular con exactitud el importe correspondiente. El cálculo toma como base el salario diario, incluyendo todos los conceptos salariales brutos y el prorrateo de pagas extraordinarias.

Límites máximos: 24 o 42 mensualidades

La ley establece un tope máximo para estas indemnizaciones. En la actualidad, el límite general es de 24 mensualidades (720 días de salario). Sin embargo, existe una importante excepción: si calculando el periodo anterior a febrero de 2012 se superan esos 720 días, se aplicará el importe resultante como indemnización máxima, siempre que no exceda de 42 mensualidades (1.260 días). Esta dualidad en los límites maximales protege parcialmente los derechos adquiridos por trabajadores con mayor antigüedad.

Diferencias según fecha de contratación

El cálculo varía significativamente dependiendo de cuándo comenzó la relación laboral:

  • Para contratos posteriores al 12 de febrero de 2012: Se aplican uniformemente 33 días por año con un máximo de 24 mensualidades.
  • Para contratos anteriores al 12 de febrero de 2012: El cálculo se divide en dos tramos:
  • Primer tramo: 45 días por año trabajado hasta el 12/02/2012
  • Segundo tramo: 33 días por año trabajado desde el 12/02/2012 hasta la fecha del despido

Este sistema dual es consecuencia directa de la reforma laboral de 2012, que redujo la indemnización anterior de 45 días con máximo de 42 mensualidades a los actuales 33 días con máximo de 24 mensualidades. La aplicación de ambos tramos garantiza que los trabajadores más antiguos no pierdan completamente los derechos generados antes de la reforma.

Cómo calcular tu indemnización paso a paso

Calcular correctamente la indemnización por despido improcedente requiere seguir una metodología precisa. Conocer estos pasos te ayudará a verificar si la cantidad ofrecida por tu empresa es la correcta.

1. Calcular salario diario

El primer paso fundamental consiste en determinar tu salario diario regulador. Para esto, debes dividir tu salario bruto anual entre 365 días (o 366 en año bisiesto). No uses la división por 360 días, pues es incorrecta según jurisprudencia.

Si conoces tu salario mensual, multiplica este por el número total de pagas anuales y luego divide entre 12. Por ejemplo, con un salario de 1.500€ mensuales y 14 pagas anuales: 1.500 × 14 = 21.000€ anuales; luego 21.000€ ÷ 365 = 57,53€ diarios.

2. Determinar antigüedad exacta

A continuación, calcula tu antigüedad en meses completos. Los períodos inferiores a un mes se redondean al mes completo. Por ejemplo, si trabajaste 8 meses y 10 días, se computan como 9 meses para la indemnización.

Asimismo, para contratos sucesivos, se aplica el concepto de «unidad esencial del vínculo» cuando no haya interrupciones significativas entre ellos.

3. Aplicar tramos de 45 y 33 días

Este paso es crucial cuando has trabajado antes y después del 12 de febrero de 2012:

  • Primer tramo: antigüedad hasta 12/02/2012 × 45 días × salario diario ÷ 12 meses
  • Segundo tramo: antigüedad desde 12/02/2012 × 33 días × salario diario ÷ 12 meses 

La indemnización final será la suma de ambos tramos.

4. Verificar topes legales

El límite máximo general es de 24 mensualidades (720 días). Sin embargo, si del cálculo del primer tramo (antes del 12/02/2012) resultara un número superior de días, prevalecerá esa cantidad, siempre que no exceda las 42 mensualidades (1.260 días).

5. Herramientas útiles para el cálculo

Actualmente existen calculadoras oficiales que facilitan enormemente este proceso. El Consejo General del Poder Judicial ofrece una herramienta gratuita donde solo necesitas introducir tres datos básicos:

  • Fecha de inicio de la relación laboral
  • Fecha de finalización
  • Salario bruto (diario, mensual o anual)

Esta calculadora proporciona automáticamente la indemnización correspondiente según la legislación vigente, aunque sus resultados no son vinculantes.

Conclusión

Enfrentarse a un despido improcedente ciertamente representa uno de los momentos más difíciles en la vida laboral de cualquier trabajador. Después de analizar todos los aspectos relevantes, queda claro que conocer tus derechos marca una diferencia sustancial en el resultado final de tu caso.

Ante todo, recuerda que tienes apenas 20 días hábiles para iniciar el proceso de reclamación, por lo que actuar con rapidez resulta fundamental. La correcta identificación de los elementos que hacen improcedente tu despido, desde defectos en la carta hasta la falta de causa justificada, constituye el primer paso para defender tus derechos laborales.

Sin duda, el cálculo preciso de la indemnización merece especial atención. La fórmula base de 33 días por año trabajado (o 45 días para periodos anteriores a febrero de 2012) debe aplicarse correctamente considerando tu salario diario real y tu antigüedad exacta. Asimismo, no olvides verificar los límites máximos aplicables, que podrían llegar hasta las 24 o incluso 42 mensualidades en casos específicos.

El proceso de reclamación, aunque pueda parecer intimidante, sigue una estructura clara: conciliación previa, presentación de demanda y juicio si fuera necesario. Durante este camino, contar con asesoramiento especializado aumentará significativamente tus posibilidades de éxito.

Finalmente, ten presente que la legislación laboral española te protege frente a decisiones empresariales injustificadas. Por tanto, no dudes en hacer valer tus derechos cuando consideres que tu despido no se ajusta a la legalidad. El conocimiento detallado que has adquirido a través de esta guía te permitirá afrontar esta situación con mayor seguridad y conseguir la compensación económica que legalmente te corresponde.

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